En español, muchos verbos se conjugan acompañados de un pronombre átono (me, te, se, nos, os, se). A estos se les conoce frecuentemente como verbos pronominales. Aunque la estructura parece igual en todos, funcionan de tres formas distintas: acciones reflexivas, uso pronominal léxico y verbos que exigen una preposición.
El pronombre debe concordar siempre con el sujeto de la oración. Este es el esquema para el presente:
El uso más literal es el reflexivo. Significa que el sujeto realiza la acción y esta recae sobre él mismo.
Lavarse
Algunos verbos necesitan el pronombre obligatoriamente para tener sentido o para cambiar su significado original. En estos casos, la acción no es necesariamente reflexiva física.
Llamarse
Un grupo muy importante de estos verbos debe ir seguido de una preposición específica (como de, a, con, en) para introducir el complemento. Es necesario memorizar la preposición junto con el verbo.
Acordarse de
Quejarse de
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